miércoles, 26 de agosto de 2009

cerraré...


Cerraré mis ojos al pasar
Y esperaré a mi luna de cristal.
Cerraré mis labios al besar
Y esperaré a mi amor de cristal.
Cerraré mis manos al tocar
Y esperaré a mi alma de cristal.
Un día al amanecer al mirar
Todo en fragmentos romperá
Y mis ojos verterán mis lágrimas sin más.

sábado, 15 de agosto de 2009

cielo/infierno


Porque soy rara, porque lo sé. Porque es increíblemente difícil encontrar alguien que sea capaz de comprender que hay mañanas en las que paso de levantarme, que el mundo me parece tan oscuro y tétrico que quedarme pérdida entre las sábanas me parece la mejor opción. Porque mi mundo es tan interesante y atractivo que a veces no encuentro ninguna razón para salir a ese frío y loco mundo exterior.
Sin embargo otro día el sol ilumina mi ventana y me da la fuerza suficiente, desplego mis alas, suelto mi pelo al viento y decido que ha llegado el momento de darle ese mordisco al mundo. El momento de salir, de decir aquí estoy, de reclamar mi otro y dejar a todos expectantes.
Y es que mi realidad se divide entre cortarme las venas o tocar el cielo con mis dedos. ¿Por qué nadie puede llegar a comprender que subir y bajar también puede ser divertido? No puedo cambiar, no voy a cambiar.
Cógeme o déjame volar

domingo, 9 de agosto de 2009

pienso...


Pienso, luego existo. Si dejo de pensar ¿dejo de existir? Existir ¿existimos por respirar o existimos por recordar? Si alguien nos olvida nos perdemos en un mar de recuerdos, nos ahogamos en las olas del olvido, para sumergirnos en el purgatorio de la inconsciencia, el valhala de los pérdidos, el reino de los desaparecidos. No quiero perderme, no quiero olvidarme, no quiero desaparecer. Di mi nombre, hazme existir y yo le daré el sentido a mi existencia.

miércoles, 5 de agosto de 2009

HaDa


Y pararme a pensar que hay otra realidad, un lugar al que volar, un lugar que nunca quiero dejar. Pelear por la realidad se hace cada día más duro. Es difícil pensar que he de plegar mis alas que debo poner mis pies en el suelo, que debo aguantar la tormenta cual árbol milenario sabiendo que apena soy una delicada amapola al borde del acantilado. Tenebroso, aterrador, frío y olas hacen temblar mi frágil tallo. Y si Campanilla me da la mano, dime acaso tu porqué no puedo cogérsela. Si Nunca Jamás es el claro en la tormenta porque me obligas a permanecer bajo la lluvia. Acaso no es mejor dejarme volar y desaparecer tras el arco iris. Quizá encuentre un duende que me muestre mi camino. ¿Acaso la eternidad no se duerme entre lirios? ¿Acaso los cipreses no guardan mi descanso? Regálame uno y libera a esta hada que aquí esta arrinconada.